¿QUIÉN EDUCA Y DÓNDE SE EDUCA EN VALORES

A LOS JÓVENES DE HOY?

  • Nos convoca y provoca en esta reflexión la JOCE, con motivo de la inauguración de PUZZLE, para analizar qué valores están transmitiendo los distintos ámbitos de educación juvenil.

  • Los cambios de todo tipo que se están produciendo en nuestra sociedad nos cambian los valores, actitudes, comportamientos. Permanentemente estamos educándonos. ESTA EDUCACIÓN NO ES NEUTRAL.

  • ÁMBITO DE LA EDUCACIÓN FORMAL:
  • Ideal de la LOGSE: formación integral de tod@s y cada un@.
  • Educación integradora en todas las dimensiones

  • ÁMBITO DE LA EDUCACIÓN NO FORMAL
  • INEM, Diputaciones, Ayuntamientos: actividades como fines en sí mismos, valores “políticamente correctos”, profesionalización de la educación social.
  • Organizaciones sociales: actividad educativa como un proyecto que busca intencionalmente cambios personales y colectivos coherentes con un horizonte utópico. Defienden valores igualitarios, de justicia y libertad, pacifistas, no violentos, antidiscrimitatorias, y anticonsumistas.

  • ÁMBITO DE LA EDUCACIÓN INFORMAL:
  • La Familia: ordena las influencias
  • Grupos de convivencia y pandillas: espacio de identificación
  • Movimientos sociales: poco atractivos para l@s jóvenes
  • La “mano invisible del mercado”. Tener, comprar, aparentar
  • Los Mass Media: fomentan al acriticismo (“aplaudir”), proponen modelos de gente guapa, éxito fácil, dinero fácil. Instrumentos de manipulación de conciencias.

  • UNA APUESTA por una alternativa educativa
  • De concienciación: acción-reflexión
  • De participación y compromiso sociopolítico
  • De coordinación con todos los que luchan por la utopía de la igualdad, de la libartad, de la democracia real, de la vida digna...

¿Quién educa y dónde se educa en valores a las jóvenes de hoy?

MESA REDONDA en la inauguración de la Escuela de Animación Juvenil PUZZLE

COORDINA: Javier Martín de la Rosa

  1. INTRODUCCIÓN

Este acto de inauguración de la Escuela de Animación Juvenil PUZZLE, creada a iniciativa de JOCE, puede servirnos de marco para reflexionar sobre los ámbitos de educación en valores de l@s jóvenes, y analizar la calidad de esta acción educativa fundamentalmente en los ámbitos no formales e informales, donde el asociacionismo tiene una responsabilidad. Esta reflexión quisiera ser un apunte para afrontar este tema con mayor profundidad.

La JOCE nace y se autoidentifica como movimiento juvenil, cuya tarea es esencialmente educativa, y cuyo horizonte utópico se sitúa en la búsqueda y consecución de la realización humna de todas y cada una de las personas jóvenes, en el marco de una sociedad igualitaria y libre.

En este sentido, toda la acción de la JOCE, como movimiento de jóvenes y para los jóvenes, es una acción educativa, que contiene una metodología coherente y definida de acción-reflexión, (VER-JUZGAR-ACTUAR) y un compromiso social por la transformación de la sociedad.

  1. LA EDUCACIÓN EN VALORES

No parece ofrecer dudas el hecho de que la humanidad atraviesa por un periodo de grandes transformaciones de todo orden: científico (investigaciones sobre el genoma humano, nuevas formas de reproducción asistida...), tecnológico (Internet, robots de inteligencia artificial..), económico (globalización, interdependencia...), político (crecimiento demográfico, emancipación de diversas naciones, caída de regímenes políticos...), y cultural. Este cambio profundo afecta a las creencias, valores, ideas, costumbres, y a todo lo que nos rodea.

Ante esta situación de rápidos cambios sociales, hay una urgente necesidad de Educación permanente y de formación. Su complejidad y profundidad exige un “estar al día” que solo es posible gracias a la formación permanente, o mejor dicho, a la Educación Permanente:

Características de la EDUCACIÓN PERMANENTE

Y... algunas consecuencias

1. Designa un proyecto

1. No es un sistema cerrado

2. Es una acción global

2. No es sectorizada

3. Encaminada a reestructurar el sistema educativo y a desarrollar todas las posibilidades de formación fuera del sistema educativo.

3. Va más allá del sistema educativo, y más allá de la actuación de un Ministerio de Educación.

4. la persona es SUJETO de su propia educación, por medio de la interacción permanente de su acción y reflexión.

4. es participativo, descentralizado, e incardinado en las demandas sociales reales.

5. No se limita al periodo escolar

5. Es transescolar

6. Abarca TODAS las dimensiones de la vida, TODAS las ramas del saber y TODOS los conocimientos y prácticas que puedan adquirirse por TODOS los medios.

6. Es integral. Abarca todos los campos de la formación, por lo que estarán implicados todos los grupos sociales.

7. Desarrolla TODA la personalidad

7. Vincula la formación a todos los campos de desarrollo.

8. los procesos educativos que se siguen a lo largo de la vida deben considerarse un TODO.

8. Vinculación de todos los procesos educativos entre sí.

La Educación permanente es un gran principio que introduce nuevas dinámicas educativas con el fin de resolver los grandes problemas de nuestra sociedad, implicando en estas dinámicas a unos colectivos, a unos agentes y a una organización educativa distinta de las tradicionales. No hay que confundir educación permanente con educación de adultos, ya que ésta es una parte de aquella. La formación implica perfeccionar, enriquecer, innovar, enmendar y hasta recuperar algunos comportamientos del ser humano. Se sitúa dentro de los límites de la educación, como un subconjunto de ésta.

La Educación no debe ser identificada con la Enseñanza: mientras la enseñanza implica exponer conocimientos de tipo conceptual o procedimental, de carácter científico o técnico, dirigidos a formar trabajadores con mayor o menor cualificación, la educación abarca una actividad más compleja, que contempla el desarrollo de todas las capacidades de la persona, incluidos valores y actitudes, preparando para la vida en sociedad. La educación nunca puede ser neutra, indica Victoria CAMPS, porque educar no es solo instruir, sino transmitir unas certezas, unas ideas o unas maneras de ser. No puede ni debe transcurrir al margen de la dimensión ética, que es el momento último y más importante, no de esta o aquella cultura, sino de la cultura humana universal. La educación ética debe inspirarse en los valores básicos para la vida y para la convivencia, unos valores mínimos asumidos por todos, y a los que no se puede renunciar sin prescindir de la condición de ser humano.

Los valores constituyen un tema importante en la filosofía y en la educación, y es en la actualidad cuando la preocupación por el tema alcanza mayores niveles. El motivo tal vez sea el desconcierto, o crisis de valores, que se da en las modernas sociedades desarrolladas. Para entender lo que son valores, nada mejor que describir algunos de sus rasgos:

  • Los valores son cualidades deseables de los seres que les hacen apetecibles para las personas o para los grupos.
  • Un valor es todo lo que responde a las necesidades y tendencias del hombre.
  • Desde la perspectiva de la antropología cultural y sociológica, “un sistema de valores es un conjunto de ideas y creencias propias de una sociedad, que condicionan el comportamiento humano y el sistema de normas sociales”.
  • Los valores son guías y determinantes de actitudes sociales y de comportamientos
  • Los valores son los orientadores de los juicios, y se estructuran siempre dentro de una escala, que los ordena jerárquicamente según sean superiores o inferiores.
  • A todo valor le corresponde un antivalor, y es esta bipolaridad la que ofrece un lado positivo y otro negativo de cada uno de los valores.
  • La inteligencia, la razón y la lógica, así como la intuición, el sentimiento y la afectividad juegan un papel importante a la hora de optar por un valor

En definitiva, la Educación Permanente, como acción global e inacabada, se especifica en acciones concretas encaminadas a mayores y mejores logros en la persona, comprendida en su dimensión integral, y desde donde se construirá la cultura como bien compartido. La cultura surge cuando la persona alcanza cotas óptimas de pensamiento y participación, eligiendo con libertad y autonomía su proyecto de vida.

  1. Una ojeada a los ámbitos educativos de transmisión de valores

La Educación Permanente intenta una aproximación global a la educación, y comprende los modelos de educación formal, no formal e informal, siendo su finalidad integrar y articular todas las estructuras y fases de la educación en los ejes temporal y espacial de la vida de la persona:

La educación formal se refiere a aquellas acciones educativas determinadas por el Sistema Educativo, y cuyos agentes son principalmente el profesorado, aunque deban participar el resto de las personas de la comunidad educativa, padres y alumn@s. En este tipo de acciones educativas existen requisitos de entrada, títulos de salida, exigencias en el perfil docente...Hasta los 16 años ocupa obligatoriamente la vida de niñ@s y jóvenes. Después de esta edad, el Bachillerato, La Formación Profesional o la Universidad completarán la educación y enseñanza de l@s jóvenes.

La vigente ley reguladora del sistema educativo, la LOGSE, tiene como objetivo fundamental la formación integral de la persona humana, el pleno desarrollo de la personalidad del alumn@, la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales. Hace una opción por atender al desarrollo de todas las dimensiones de la persona, intelectuales, volitivas, afectivas, estéticas, relacionales, morales, y también por atender a todas las personas sin exclusión. La atención a la diversidad, de capacidades, de intereses, de motivaciones, es un eje central del modelo educativo de la LOGSE.

Los grandes valores que inspiran la Declaración de Derechos Humanos y nuestra Constitución, la libertad, igualdad, solidaridad, tolerancia, no discriminación, etc..., son valores que sirven de base para una educación ética. La LOGSE señala que la docencia de estos valores ha de practicarse en forma “transversal”, es decir, a través de todo el sistema educativo en su conjunto y por medio de los diversos currículos de todas las materias de enseñanza. L@s alumn@s pasan en la escuela una parte considerable de su tiempo y de un tiempo esencial para la adquisición de hábitos y comportamientos. No puede reducirse este tiempo a una mera instrucción o transmisión de conocimientos.

Son elementos necesarios de una educación en valores:

  • Educar en la preocupación por lo que sucede en la sociedad, leyendo críticamente la realidad que nos rodea
  • Educar para la toma de decisiones, aprendiendo a desenmascarar la manipulación que hay debajo de muchas elecciones personales aparentemente libres.
  • Educar para el trabajo en grupo, aprendiendo a compartir, dialogar y debatir con comportamientos asertivos y de empatía.
  • Educar para participar activamente en la vida del centro: delegad@s de clase, Consejo Escolar, Asociación de Alumn@s, Actividades culturales y extraescolares.
  • Educar para la adquisición de hábitos de trabajo gratificante , creativo y autorealizador, aprendiendo que la lucha y el esfuerzo son necesarios para conseguir las cosas por un@ mism@, sin esperar logros fáciles.
  • Educar para resolver conflictos y problemas por medios no violentos.
  • Fomentar una cultura de la solidaridad, aprendiendo a vivir con sobriedad (opuesto al derroche), una vida no consumista (menor consumo de agua, cuidado con los bosques...), colaborando en acciones ordenadas a salvar la Naturaleza, boicoteando todos los productos que ateten contra la dignidad del ser humano y de la naturaleza.

Una evaluación de la práctica educativa de estos principios sería temario suficiente para otra mesa redonda, pero valgan estos datos como hechos significativos de una realidad que no siempre se acerca al ideal educativo:

  • La segregación y desigualdad que se está produciendo entre la enseñanza pública y la privada-concertada: contra la idea de integración que fluye en la LOGSE, se está produciendo la división y exclusión de centros educativos.
  • En las elecciones a Consejos escolares participa en torno al 20% de alumn@s, no suele conocerse a l@s candidat@s más que en sus propios grupos, y no se hacen campañas informativas que motiven a participar. Resultado: desinterés y apatía ante las cuestiones colectivas o comunitarias.
  • Ante una huelga de estudiantes, el/la delegad@ de cada clase informa a su grupo con estas o parecidas palabras: en la junta de delegad@s hemos decidido que tal día está convocada una huelga, el que quiera que venga a clase y el que no que se sume a la huelga. En contados casos l@s alumn@s saben por qué se hace la huelga, y en contados grupos se informa o se hace un debate sobre el motivo de la huelga.

La educación no formal es, como la anterior, intencional y sistemática: existen unos objetivos, que se valoran, se persiguen y se evalúan, y se hace de forma planificada. Pero se diferencia de la anterior en que estas acciones educativas no están contempladas en el eje espacial del sistema educativo. Consiste en actividades educativas y de capacitación que buscan cambios de conducta concretos en poblaciones diferenciadas, y con vistas a conseguir fines específicos, con el respaldo de una organización identificable.

Los agentes de estas acciones educativas son de dos tipos:

  • Organismos de la Administración Pública: Ayuntamientos, Diputaciones, INEM.
  • Entidades sociales como las Universidades Populares, Escuela-Taller, Colectivos de Educación de Adultos, Asociaciones sociales y vecinales, Asociaciones juveniles con iniciativas como ésta de PUZZLE, y entidades de Animación Sociocultural.

Un análisis de estas acciones educativas permite observar la inexistencia de un planteamiento homogéneo en estos grupos y organismos, aunque sí existen unos rasgos comunes, definitorios de su acción educativa: impulsan la participación, fomentan el trabajar en grupos, responden a necesidades sentidas por los ciudadanos de formarse o de ocupar el tiempo libre, o de relacionarse. Sin embargo difieren en el planteamiento político-ideológico:

  • Unos grupos, principalmente los organismos públicos y algunas entidades sociales, están más centrados en hacer actividades, que sean atractivas, sugerentes, vanguardistas, como una semana de teatro, ciclo de conferencias, cursillos de macramé ..., como fines en sí mismas, buscando el efectismo (han participado 5000 jóvenes) de las actividades, buscando la neutralidad ideológica, y las buenas relaciones con el poder, en el caso de entidades sociales, que subvenciona las actividades. En este modelo, la educación favorece los valores políticamente correctos, valores dominantes en el “orden establecido”, olvidando el desarrollo de la capacidad crítica frente a lo establecido y el compromiso para la transformación social. Un problema acuciante que se plantea en esta situación es la profesionalización de la acción social, educación social, y la cada vez mayor dependencia de las subvenciones del Estado., una servidumbre que condiciona todo el proyecto formativo. Como no podía ser de otro modo, estas entidades sociales controladas, manipuladas y financiadas por el poder político de turno reproducen la escala de valores dominante, y renuncian a la crítica de unos poderes causantes unas veces y cómplices otras de las injusticias y desigualdades sociales.

  • Otros grupos, las entidades sociales más populares, de base alejadas de los círculos de poder y “sin padrinos”, se plantean su acción educativa como un proyecto que comprende un posicionamiento ante la realidad circundante, partiendo de los problemas que aquejan a los ciudadanos, implicando a éstos como sujetos activos de la acción, con una metodología planificada, coherente y adecuada a los objetivos planteados. En este modelo, las actividades no son en sí mismas lo importante, sino que son medios para conseguir unos objetivos. Lo importante es el trabajo procesual, estable, en grupo, cotidiano y de base. Se busca intencionalmente cambios personales, de desarrollo individual integral, y cambios en el entorno que rodea a estas personas en la dirección de una sociedad más libre, justa, igualitaria, no violenta, intercultural. Consecuentemente los valores transmitidos en estas acciones educativas serán coherentes con este horizonte utópico, capacitando para organizarse y transformar la historia, la sociedad, la cultura, las estructuras. Esta educación en valores no se somete al pensamiento único, ni a lo políticamente correcto, sino que más bien favorece el desarrollo de la capacidad crítica frente al “orden establecido”, y el compromiso para la transformación social.

  • Ante la sensiblería que hoy invade y confunde el ejercicio de la solidaridad, incapaz de descubrir los mecanismos de dominación y el desorden establecido, o quizá interesada en encubrirlo, cabe preguntarse y preocuparse por la pérdida de la función educativa de los movimientos sociales, siendo irremplazable el discernimiento reflexivo: desde dónde, con quién, hacia dónde, por qué, de qué manera... llevar a cabo esta función educativa en la lucha por la justicia, por la igualdad, y en el ejercicio de la solidaridad.

La educación informal, por su idiosincrasia, es una acción educativa de difícil comprensión, ya que ni posee la característica de intencionalidad ni de sistematicidad. Es la que el individuo consigue por interactuar en un medio físico y social determinado. Hace referencia al proceso a lo largo de toda la vida por el que cada persona adquiere y acumula conocimientos, habilidades, actitudes y criterios a través de las experiencias cotidianas y de su relación con el medio. Son las múltiples influencias que las personas reciben en su contexto ambiental. No tendrá el mismo talante una persona nacida y crecida en Chiapas que otra de la rica Europa. Pero el carácter educativo de estas influencias es impreciso y ambiguo, al carecer en muchos casos de intencionalidad propiamente educativa.

Agentes de educación informal son la familia, los grupos de convivencia y pandillas de amistad, los movimiento sociales con sus medios de presión e influencia, la “mano invisible del mercado” con su estrategia publicitaria y consumista, el poder de los medios de comunicación de masas:

  • La familia, aunque en crisis, continúa teniendo una considerable función de coordinación y ordenación de las influencias que vienen de otros ámbitos. La vida familiar es el último refugio, una especie de hotel de lujo, con ausencias de divergencias ideológicas, de discusiones o de conflictos, que en caso de darse nunca superan las áreas menores de la economía cotidiana, o de las horas de llegada a casa. En general, reproduce los valores dominantes en la sociedad.

  • Los grupos de convivencia y pandillas de amigos tienen una gran importancia e influencia en los jóvenes, sobre todo en el disfrute del tiempo libre. Se sienten libres, no vigilados. La identificación se busca en estos grupos de iguales, antes que en la familia u otras instituciones. No necesitan el apoyo de unas creencias o de unas convicciones. Los nuevos espacios de socialización de los jóvenes son creados por ellos mismos, resultan placenteros, y son usados con conciencia de libertad, de que nadie impone dichos espacios. Tienen el atractivo de lo nuevo, de no ser usado por los mayores. Uno de estos espacios es la noche, donde reclaman independencia y libertad, como seña de identidad juvenil. Durante la semana cumplen su rol social y no ocasionan demasiados problemas, pero el fin de semana es tiempo único y exlusivo.

  • Lo político y lo religioso, que remiten a lo ideológico y a la trascendencia pierden terreno. Poca implicación social, participativa y transformadora. No atraen los movimientos sociales transformadores. Tres de cada cuatro jóvenes no están asociados a ninguna organización. Se huye de lo que exija reflexión y compromiso. Parece que los movimientos sociales, influyentes en la conciencia de las personas en épocas no lejanas, se han retirado del ámbito de la calle a funciones más burocráticas, y parece haber disminuido la función educativa de sus acciones y movilizaciones. Es verdad, que las últimas movilizaciones antiglobalización y otras iniciativas contra la pobreza parecen querer recuperar la dimensión perdida.

  • La “mano invisible del mercado”, con sus potentes medios publicitarios, crean necesidades, y reducen “el ser persona” a comprar y “tener” muchas cosas, muchas veces inútiles e innecesarias. El “mercado” crea modelos y estilos de vida, a través de la moda, del móvil, de la moto. Enseña a consumir sin sentido, como medio para aparentar ser importante. Sus valores son los economicistas y competitivos. Vales según lo que tienes y más que lo que tienes lo que aparentas tener.

  • Los mas media, creadores de estados de opinión, son órganos de poder que ejercen una influencia descarada o subliminal en todos los ámbitos de la sociedad. A veces se actúa como si solo existiese lo que recogen los medios de comunicación. Fomentan personas acríticas, que aplauden fácilmente, con un gusto por la vulgaridad estética (programas de entretenimiento), que sitúan los modelos de vida en la gente guapa (programas rosa), y con una visión instrumental de la cultura, del saber para ganar dinero fácil (concursos de todo pelaje). Son instrumentos poderosos de educación en valores de sumisión y aceptación resignada de una realidad que no se puede cambiar, de pasividad, de individualismo, competitividad feroz, lucha por el dinero fácil, obediencia ciega al poder...

  1. Hacia una propuesta alternativa de educación para la participación.

En los comienzos del tercer milenio nos encontramos ante una sociedad instalada en una crisis de valores, que no se puede interpretar como desaparición o carencia de éstos, sino como cambio en las valoraciones. Los estudios sociológicos sobre juventud, de la Fundación Santa María, nos permiten comprender el cambio de valores operado entre l@s jóvenes, con una perspectiva histórica que podríamos sintetizar así:

  • En la Encuesta de Juventud de 1977 aparecían un@s jóvenes fuertemente ideologizados y rupturistas con el sistema, como consecuencia del efervescente proceso de transición política. Lo político (asociarse y participar) y su dimensión utópica primaban en la escala de valores.

  • En la Encuesta de 1984 aparecen un@s jóvenes más pragmátic@s, menos preocupad@s por lo político y utópico, más individualistas y preocupad@s por el disfrutar aquí y ahora. Estos rasgos permanecen en las Encuestas de 1989 y 1990.

  • Al principio de la década de los 90, y como consecuencia de la crisis económica de los años 93-94, se percibe un@s jóvenes angustiad@s por su futuro, con incertidumbres vitales, que se van superando a finales del 98 coincidiendo con un ciclo expansivo de la economía.

  • Actualmente, la gran mayoría se muestran razonablemente satisfech@s con la vida. Estamos ante la generación juvenil que más medios materiales y recursos culturales y formativos tiene de toda la historia. Dicen sentirse libres para escoger todo tipo de opciones para construir su vida, pero están atad@s a la familia, a la escuela, a la rutina del fin de semana. Apuestan fuertemente por fines nobles, pero pocos se comprometen.

El siguiente cuadro puede aportar una visión global y sintética de este cambio de valores que se ha producido en esta nueva sociedad, calificada de postmoderna y postindustrial:

Características de la sociedad actual que provocan cambios en la adquisición de valores.

Características de la sociedad

Cambios en las valoraciones

El cambio acelerado y permanente en los aspectos económicos, tecnológicos y sociopolíticos, “la dictadura del mercado”.

  • Cultura de lo efímero y transitorio frente a lo estable y duradero
  • Competitividad exagerada

Pluralismo, debilidad de creencias, relativismo moral, carencia de ideologías

  • Cambios de perspectiva en la captación de valores fundamentalmente humanos

Impacto de la economía globalizada en la política y en la cultura.

Pérdida de soberanía del poder político frente a otras “manos ocultas” que deciden por nosotros

  • Transformación de normas y culturas
  • Sentimiento de impotencia y de insatisfacción, que desembocan en un desinterés y pasotismo por los temas que nos afectan.

Las tecnologías más sofisticadas que poseemos provocan enriquecimiento y aumento de bienes de consumo

  • Imponen unos valores materialistas, económicos y competitivos.
  • El bienestar “cuantitativo” frente al “cualitativo”
  • El “tener” más importante que el “ser”

Los avances científicos y tecnológicos y el modelo de desarrollo seguido han aumentado las desigualdades y la pobreza

  • Conductas insolidarias, xenófobas y de incomprensión.

Los avances en los medios de comunicación, la sociedad de la información

  • Sirven en muchas ocasiones para propagar valores de tipo consumista, olvidando o tergiversando valores como la solidaridad, la felicidad, el trabajo, la familia...

Los problemas por estos cambios tan drásticos han roto en buena parte el sistema de valores heredados del pasado sin ofrecer otros a cambio

  • Malestar humano
  • Dudas
  • Desorientación
  • Sinsentido existencial...

Una alternativa de educación en valores tiene que promover en cada persona y en cada colectivo la capacidad de asumir críticamente su realidad, que supone tomar conciencia de dicha realidad, analizarla críticamente y comprometerse con ella. Esto exige:

  • Ver las necesidades, carencias, problemas del entorno
  • Profundizar en sus causas: personales y estructurales, sociales y políticas, próximas y lejanas, captando los mecanismos del sistema, ya sean ideológicos, económicos, políticos, sociales...
  • Programación de acciones como respuesta.

Dicha educación debe capacitar para organizarse y transformar la historia, la cultura dominante, las estructuras y las personas, en pro de la utopía. Esta tarea tiene que tener un estilo:

  • Crítico, en permanente lectura de la realidad
  • Participativo, de tarea hecha en común donde la persona y el colectivo conjuntamente se sientan sujetos de la historia
  • Reflexivo, dando soporte a todo lo que ayude a elaborar pensamiento o crear humanismo
  • Dialogante y comunicativo, porque la persona no se hace en solitario.

Una propuesta alternativa de educación en valores para transformar la realidad sigue siendo necesaria y válida para estas sociedades opulentas, modernas, de bienestar:

  • Porque no se trata solo, aquí y ahora, de “gestionar el bienestar y sus valores”, intentando compensar los desequilibrios que genera el mercado.
  • Porque este bienestar y este desarrollo está construido sobre la exclusión de la mayor parte de la humanidad y sobre el deterioro sistemático de la Naturaleza, siendo radicalmente injusto este “nuevo orden”, este “modelo de sociedad”.
  • Porque estas sociedades industriales avanzadas responden a valores y prácticas sociales de competitividad e individualismo, derroche y consumo, que marginan y excluyen a muchos y funcionan con formas de acumulación y concentración del poder político, económico y cultural en manos de unos pocos, que convierten la democracia en un discurso retórico y formalista.

Dicha propuesta alternativa necesita recuperar como imprescindible el análisis reflexivo de los mecanismos estructurales de la exclusión. Un análisis que desemboque en una opción solidaria, para reconocer de hecho y no sólo verbalmente la dignidad de toda persona humana, lo que exige una práctica mínima de compromiso sociopolítico en cualquiera de los movimientos sociales. La solidaridad exige hoy, para compartir el valor trabajo, impulsar medidas de reparto del empleo, trabajar menos para trabajar todos, y medidas de redistribución de la riqueza, impulsando acciones de control de las instituciones públicas gastadoras a través de una participación sociopolítica permanente.

Esta propuesta exige a todas las organizaciones sociales salir del aislamiento, de la atomización de los pequeños grupos, y crear redes de comunicación y de acción que recuperen el espacio social para hacer plausibles los nuevos valores colectivos del compromiso, de la participación y de la lucha por la justicia y la igualdad.

Se necesita ocupar y utilizar los medios de comunicación de masas para hacer valer las acciones, reflexiones y alternativas que se van poniendo en marcha. También será necesario crear medios propios de comunicación para que emitan y reflejen los nuevos valores.

Y se necesita trabajar coordinadamente para evitar ser controlados o manipulados por ningún poder político, económico o financiero, evitando caer en servidumbres para gubernamentales, y exigiendo al mismo tiempo la financiación por parte de la Administración Pública de estas acciones socioeducativas como un derecho, fundamentando este derecho en la utilidad social de estas acciones

Sin duda, merece la pena una apuesta por acciones que desarrollen valores para la transformación social, para la participación y para el compromiso. Y será necesario reforzar estructuras de educación permanente, formal, no formal e informal, que facilitan caminos para conseguir dichos objetivos.

Javier Martín de la Rosa

16 de Diciembre de 2000

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A:\ACTIVIDAD DE PRESENTACIÓN DE LA ESCUELA\PONENCIA ACTO DE PRESENTACIÓN. Javier M. de la Rosa.doc

 

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